Remedios para la neumonía

neumoníaCuando se tiene neumonía, el oxígeno pasa con dificultad por las paredes de los alvéolos al torrente sanguíneo. Por lo general, compromete sólo parte de un pulmón, pero en algunos casos graves, la neumonía afecta ambos pulmones (neumonía “doble”) y puede requerir tratamiento de por vida.

Este mal se debe a una infección, pero puede suceder más que un bloqueo a causa de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica o cáncer pulmonar y por complicación de infecciones de la infancia, romo la los ferina v el sarampión.

 

¿Quiénes corren más riesgo?

■ Los niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas, como la diabetes o problemas cardíacas, tienen el mayor riesgo de contraer neumonía.

■ Otras personas con probabilidad de contraer neumonía son aquellos con defensas bajas debido a una enfermedad grave como el SIDA. Los problemas con el sistema inmunológico, igualmente, pueden ocurrir durante el tratamiento con drogas inmunosupresoras o quimioterapia.

■ Las personas que fuman, beben alcohol en exceso o con desnutrición tienen mayor probabilidad de contraer neumonía.

 

Cuáles son las causas?

La mayoría de los casos de neumonía en adultos se debe a la infección de la bacteria Slreptococcuspneumoniae. Este tipo de neumonía se puede contraer por complicación de una enfermedad viral en el tracto respiratorio superior, como un resfrío. Otras causas de neumonía bacteriana en adultos sanos son las infecciones con las bacterias Iaernophilus influenzae y Mimplasma pneumoniae. La neumonía viral puede deberse al organismo responsable de la influenza y la varicela.

La neumonía por la bacteria Staphybcoccus aureus afecta por lo general a pacientes de un hospital con otras enfermedades, en especial niños pequeños y ancianos.

La bacteria leghnellu pneumophila puede producir un tipo de neumonía llamada mal del legionario, la que se puede diseminar por los sistemas de aire acondicionado.

Un extraño tipo de neumonía, conocida como neumonía por aspiración, se puede originar por la inhalación accidental de vómito o partículas de comida al atragantarse.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Por lo general, la neumonía bacteriana tiene una aparición rápida y los síntomas graves se desarrollan, casi siempre, en pocas horas. Éslos pueden ser los siguientes:
• tos con flemas oscuras o sanguinolentas
• dolor de pecho que empeora al inhalar
• respiración más corta en reposo
• fiebre alta, delirio o confusión.

En los niños pequeños y los ancianos los síntomas de cualquier tipo de neumonía, a menudo, son menos evidentes. Es posible que los niños al principio vomiten y tengan fiebre alta, lo que puede ocasionarles una convulsión Los ancianos pueden no tener síntomas respiratorios, pero por lo general sufren una confusión progresiva.

A menudo, una radiografía de tórax es una de las primeras pruebas que se usa para investigar las afecciones pulmonares y cardiacas, porque es indolora, rápida y segura. Para crear la imagen, los rayos X pasan a través del tórax a una placa fotográfica. Los tejidos densos, como los huesos, absorben los rayos X y aparecen en blanco; los tejidos blandos aparecen en gris y el aire en negro.

El tejido pulmonar dañado o anormal o el exceso de fluido aparece como un área blanca, pues no contiene suficiente aire. Las radiografías de tórax se toman, por lo general desde atrás, pero en algunos casos se requieren también vistas laterales.

En la toma de una radiografía de tórax, le pedirán que levante los brazos para alejar los omóplatos de los pulmones y que respire profundo. Mientras se toma la radiografía, debe contener la respiración para que la imagen no salga borrosa.

La inflamación se puede extender de los alvéolos pulmonares a la pleura (la membrana que separa los pulmones de la pared del tórax), provocando pleuresía. Se puede acumular fluido entre las 2 capas de la pleura, lo que ocasiona una efusión pleural, comprima al pulmón subyacente y dificulta la respiración.

En casos graves de neumonía, el nicroorganismo que inicia la infección puede ingresar al torrente sanguíneo y derivar en un envenenamiento de la sangre (septicemia).

En personas vulnerables, como los niños pequeños y los ancianos, o aquéllas con su sistema inmunológico debilitado, la inflamación se puede extender y provoca r una insuficiencia respiratoria, una condición de I riesgo vital. Incluso puede requerir ventilación mecánica.

 

Remedios caseros

Remedio para la neumonía #1: Verter 2 cucharaditas de hojas de la planta sello de oro y hervir en una taza de agua por 5 minutos. Cubrir y dejar refrescar.  Colar y tomar 2 veces al día.

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Remedio para la neumonía #2: Lavar un mazo de berro y verter en un recipiente que contenga 1 litro de agua.  Hervir por 10 minutos. Dejar refrescar, colar y tomar a lo largo del día.

Remedio para la neumonía #3: Realizar vahos con preparación con eucalipto.

Remedio para la neumonía #4: Tomar baños calientes que contenga un puñado de agujas de pino

 

Preguntas y respuestas

Si un miembro de la familia padece una neumonía, ¿es fácil que el resto de las personas que conviven con él se contagien?
Si una persona se encuentra en buenas condiciones de salud suele poseer las suficientes defensas como para no contraer la enfermedad. No obstante, si se halla en contacto con un enfermo de neumonía cabe la posibilidad de que se inhalen gérmenes que se encuentran en el aire, aunque muy pocos de ellos llegan a los pulmones, puesto que los mecanismos de defensa, como la tos, el moco y los leucocitos, o glóbulos blancos, de la sangre se encargan de eliminarlos.

Tan sólo los gérmenes muy activos, como el de la tuberculosis y algún otro, llegan, al ser inhalados, a afectar al pulmón. La forma más habitual de contraer una neumonía es por transmisión de gérmenes que se encuentran en la propia garganta. Tales gérmenes se hallan normalmente en la faringe y, al penetrar, suelen ser eliminados. Pero si los mecanismos de defensa fallan, o si consigue penetrar una excesiva cantidad de gérmenes, se origina la infección del pulmón.

Se habla de neumonías atípicas. ¿Qué significa esto?

Se trata, sencillamente, de una neumonía que no presenta los síntomas radiológicos característicos de las neumonías habituales. En los últimos años, se han podido identificar determinados microorganismos más raros que los que cau-
san las neumonías más frecuentes y que ocasionan las denominadas neumonías atípicas. Su rareza no implica que necesariamente sean más graves que las otras.

La importancia de diagnosticarlas estriba básicamente en que para su tratamiento es a veces necesario utilizar antibióticos diferentes a los que se prescriben para las neumonías más habituales.

¿Pueden los pájaros ocasionar una neumonía?
Efectivamente. Hay un tipo de neumonía, la llamada psitacosis, que se adquiere por el contacto con diversas aves; loros, pájaros, pichones, periquitos, pollos, patos, etc. La transmisión de esta dolencia entre personas es muy rara.

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