Rutinas de belleza: Mascarillas
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Las mascarillas son sustancias que se aplican sobre el rostro y el cuello con diversos fines cosméticos, en capas más o menos espesas. Éstas se dividen en
varias clases:
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Clasificación de las mascarillas
Mascarillas detergentes. Es el tipo más sencillo de
máscara. Generalmente la sustancia
básica de esta máscara, es la arcilla. Las mascarillas de “fango”, no son de fango
auténtico como fueron las primeras que se usaron, y las cuales fueron
desechadas por su suciedad, incomodidad y peligro de contaminación, sino que
son elaboradas a base de compuestos artificiales de arcilla mezclada con
lignito pardo, tierra negra de humo lavada y tamizadas y otras sustancias
semejantes, todas absorbentes. De uso
también muy antiguo es la máscara de parafina, cuyo empleo es agradable y
limpio.
Las mascarillas más utilizadas porque convienen a toda clase de
cutis son las preparadas a base de tierra arcillosa, bentonita o caolín.
También son fáciles de preparar las mascarillas de detergentes y calmantes. Como son
alcalinas, se usan especialmente para cutis graso, aunque cabe aplicarlas a
cualquier tipo de piel. Para pieles muy grasas y gruesas, suelen prepararse unas
mascarillas a base de azufre.
Mascarillas astringentes, tónicas y tensoras o elastógenas. La acción de las mascarillas
astringentes consiste en corregir transitoriamente la seborrea y la dilatación
de los poros a base de combinarse con las proteínas cutáneas y obstruir el
poro, al precipitarse. Se les ha
atribuido también una acción contra las arrugas. No curan las arrugas, pero la acción tensora
que producen disimula eficazmente, aunque temporal, las arrugas.
La diferencia que hay entre las mascarillas astringentes y las
tónicas no es propiamente de calidad, sino de intensidad. Las tónicas ejercen una acción más tenue, más
suave, pero del mismo signo.
Son de propiedades tensoras las mascarillas a base de barnices
hidrosolubles, clara y yema de huevo, gomas, etc., siendo la más sencilla de
ellas, la compuesta por clara de huevo. Las gomas, usadas directamente, constituyen mascarillas
líquidas con propiedades tensoras.
Mascarillas
blanqueadoras y abrillantadoras. Este
tipo de mascarillas se utiliza cuando se quiere blanquear o aclarar la piel
afectada por pecas o manchas debidas a causas diversas.
Los efectos blanqueadores se obtienen agregando a la base de
las mascarillas sustancias oxidantes como ácido cítrico, ácido láctico, perborato
de sodio, agua oxigenada, etc. El
perborato de sodio es adecuado para pieles grasas.
Las mascarillas llamadas abrillantadoras son las preparadas a
base de miel. La miel tiene propiedades
blanqueadoras y proporciona cierta brillantez a la piel, además de ejercer una
acción tónica fuerte y deshidrata las células cutáneas superficiales.
Mascarillas
nutritivas. Este es un tratamiento
adecuado para pieles en vías de envejecimiento, para prevenir arrugas o en estado
de sequedad evidente, pues la acción que ejercen es la de lubricar la piel.
Para preparar dichas mascarillas lubricantes o nutritivas se
añaden a la base lanolina, colesterina, lecitina de huevo o de soja, aceites
vegetales, manteca de cacao, etc.
Para las pieles secas se usa mucho la llamada “máscara de
aceite”, que se reduce a compresas empapadas en diversos aceites.
Mascarillas
calmantes y refrescantes. Estas mascarillas
se preparan con harinas, almidones, salvado, formando pastas con infusiones de
manzanilla o tilo, con mucílagos de algas y gomas, con gelatina, con caseína y
con diversos polvos.
Aplicación de las mascarilas según el tipo de cutis
Para la limpieza facial, las mascarillas deben emplearse según
el tipo de piel, y siguiendo las leyes generales de la cosmética:
Mascarillas grasas
para piel seca. También le favorecen a
la piel seca las mascarillas nutritivas, las de arcillas con sustancias grasas,
las de cremas de leche, de salvado y leche, y también la de parafina, si se
tiene el cuidado de engrasar previamente la piel.
Mascarillas
astringentes y desengrasantes para piel seborreica, especialmente la máscara a
base de derivados del azufre y arcilla.
Mascarillas de
arcilla, de salvado, de caseína van bien a la piel grasa. En las
cutis normales se pueden alternar los diferentes tipos de mascarillas.
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Recetas de mascarillas caseras
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