De qué se trata la esquizofrenia?

esquizofreniaLa esquizofrenia es un trastorno mental grave en la cual la persona pierde el contacto con la realidad (psicosis*).  Además sufre de alucinaciones, pensamientos anormales y alteraciones del funcionamiento social y laboral.

Se cree que estos trastornos son el resultado final de una combinación de causas genéticas, neurobiológicas y ambientales. La hipótesis neurobiológica principal contempla la conexión entre la enfermedad y niveles excesivos de dopamina, un producto químico que transmite señales en el cerebro (neurotransmisor).

El factor genético en la esquizofrenia ha sido descubierto por hallazgos recientes que muestran que los parientes biológicos de primer grado de los esquizofrénicos tienen hasta diez veces más posibilidades de presentar el trastorno que los miembros de la población general.

Antes de los recientes hallazgos de las anomalías de la estructura cerebral de los pacientes con esquizofrenia, varias generaciones de psiquiatras establecieron una serie de teorías psicoanalíticas y sociológicas sobre las características de la esquizofrenia. Estas teorías van desde hipótesis de problemas del paciente con la ansiedad o la agresión hasta teorías sobre las reacciones al estrés o interacciones con unos padres perturbados.

Actualmente se cree que los factores psicosociales influyen en la expresión o la gravedad de la esquizofrenia, más que causarla directamente. Otra hipótesis sugiere que la esquizofrenia puede deberse a un virus que ataca el hipocampo, una parte del cerebro que procesa las percepciones sensoriales. La lesión del hipocampo explicaría la vulnerabilidad de los pacientes esquizofrénicos a la sobrecarga sensorial. Actualmente los investigadores están preparando estudios para probar la eficacia de los medicamentos antivirales en los esquizofrénicos.

Los pacientes con un posible diagnóstico de esquizofrenia son evaluados sobre la base de una constelación de síntomas; ningún síntoma es único en la esquizofrenia. En la década de 1950 se propuso una lista que categorizaba los síntomas de esquizofrenia como diagnósticos del trastorno:
• Ilusiones.
• Alucinaciones somáticas.
• Audición de voces, comentando la conducta.
• Inserción o evitación del pensamiento.

Las alucinaciones somáticas se refieren a las percepciones respecto a los órganos corporales que no tienen una causa o motivo médico, como la noción de que el propio cerebro es radiactivo. La inserción y/o deprivación del pensamiento se refiere a la intervención de una fuerza externa (por ejemplo, los marcianos) que tiene el poder de colocar pensamientos en la propia mente o de eliminarlos.

 

Síntomas positivos

Los síntomas positivos de esquizofrenia son los que representan una versión excesiva o distorsionada de las funciones normales. Incluyen la clasificación de Schneider además de los procesos de pensamientos desorganizados (reflejados principalmente en el lenguaje) y la conducta desorganizada o catatónica.

Los procesos de pensamientos desorganizados están marcados por características como la pérdida de asociaciones, en la que el paciente pasa de un tema a otro de una forma inconexa, tangencialmente, lo que significa que da respuestas no relacionadas con las preguntas; y una ensalada de palabras en la cual el lenguaje del paciente es tan incoherente que carece de sentido gramatical o lingüístico.

La conducta desorganizada significa que el paciente tiene dificultades con cualquier tipo de propósito o conducta orientado a un objetivo, como el cuidado personal o la preparación de la comida. Otras formas de conducta desorganizada incluyen el vestirse de una forma extraña o inapropiada, autoestimulación en público o gritar o decir palabrotas de forma agitada.

 

Síntomas negativos

La definición del DSM-IV de esquizofrenia incluye tres síntomas negativos. Se denominan negativos porque consisten en una falta o ausencia de conducta. Los síntomas negativos que se consideran diagnóstico de esquizofrenia son la falta de respuesta emocional (aplanamiento afectivo), pobreza de lenguaje y ausencia de volición o voluntad. En general, los síntomas negativos son más difíciles de evaluar para el médico que los positivos.

 

Diagnóstico

El médico debe establecer el diagnóstico de esquizofrenia sobre la base de una lista estandarizada de síntomas observables externamente, no sobre la base de procesos psicológicos internos. No existen pruebas de laboratorio específicas que se puedan utilizar en el diagnóstico de la esquizofrenia.

Sin embargo, los investigadores han descubierto que los pacientes con esquizofrenia tienen determinadas anomalías en la estructura y funcionamiento del cerebro en comparación con los sujetos normales. Estos descubrimientos se han hecho con técnicas de imagen, como la tomografía computarizada, la resonancia magnética y la tomografía por emisión de positrones (PET).

Cuando un psiquiatra evalúa a un paciente para detectar si presenta esquizofrenia, empieza excluyendo los trastornos físicos que pueden dar lugar a pensamiento anormal y a otras conductas asociadas a la esquizofrenia. Estos trastornos son alteraciones cerebrales orgánicas (como las lesiones traumáticas del cerebro), epilepsia del lóbulo temporal, enfermedad de Wilson, corea de Huntington y encefalitis. El médico también debe descartar los trastornos por abuso de ciertas sustancias, especialmente el consumo de anfetaminas.

Después de descartar los trastornos orgánicos, el médico debe tener en cuenta otros trastornos psiquiátricos que pueden presentar síntomas psicóticos y síntomas que parecen psicosis. Estas alteraciones son: trastornos del humor con signos psicóticos, trastorno por ilusiones, trastorno disociativo no especificado anteriormente o trastorno de personalidad múltiple, trastornos por personalidad esquizoide o paranoide y trastornos reactivos atípicos. En el pasado muchas personas fueron diagnosticadas erróneamente de esquizofrenia.

Algunos pacientes diagnosticados antes de los cambios introducidos en la clasificación por el DSM-IV deben ser reevaluados en cuanto a su diagnóstico y tratamiento. En los niños, el médico debe distinguir entre los síntomas psicóticos y las fantasías, además de identificar los problemas de aprendizaje.

Después de haber descartado otras alteraciones, el paciente debe cumplir una serie de criterios especificados por el DSM-IV:

• Síntomas característicos. El paciente debe tener dos (o más) de los siguientes síntomas durante un período de un mes: ilusiones, alucinaciones, lenguaje desorganizado, conducta desorganizada o catatónica y síntomas negativos.
• Deterioro del funcionamiento social, interpersonal u ocupacional, incluyendo el autocuidado.
• Duración. La conducta alterada debe durar al menos seis meses.
• Exclusiones diagnósticas. Deben descartarse trastornos del humor, trastornos por abuso de ciertas sustancias, trastornos médicos y trastornos del desarrollo.

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